Del latín Vine, ví y fracasé.

¿Cómo llevo yo la vida?

Hey, gracias por preguntar. Si te sigue interesando la experiencia de un autónomo que una vez se piñó con su proyecto (sin hacer sangre) prepárate mentalmente  para una chapa sobre lo que según mi criterio, debes, y no debes hacer. Adelante.

Veréis, hace cosa de un año y medio tuve una crisis personal muy grave. Meses antes me salieron simultáneamente varios proyectos de diseño web que tenía que facturar y como andaba en paro ni corto ni perezoso me lance a la aventura empresarial sin paracaídas.

Los primeros proyectos que iba encadenando genial, gente que más o menos me costaba gestionar pero los llevaba para adelante. El problema es cuando me tope con clientes tóxicos y no los supe reconocer a tiempo.

¿Que qué es un cliente tóxico o “endemoniao”?

Es aquel que te lastra por diferentes motivos:

  • No valora lo que haces
  • Te trata como aun empleado y no como a un profesional
  • Te altera puntos de los acuerdos o contratos previos
  • Quiere más de lo que le ofreces
  • Te exige diversas rebajas no pactadas

A mí, que tengo un carácter tranquilo pero puñetero, ese tipo de clientes por los que me tocó pasar (y que me impedían coger más proyectos hasta terminar los suyos) me llevaban por la calle de la amargura. Probablemente en este punto más de uno se reconozca.

El cliente tóxico se ve retroalimentado por la falta de imposición de los principios del autónomo. Si te ven débil te imponen sus principios, y lo peor es que en mayor parte es culpa de uno mismo.

Y ahí es cuando empezó mi crisis personal, no sin antes terminar los proyectos, me di cuenta que, especialmente, los últimos 3 meses de mi periodo de actividad  no me habían servido casi para nada. Que todo el esfuerzo que realicé se desvaneció y que todos mis conocimientos y detalles que intentaba tener con los clientes, había quien los valoraba más bien poco.

Además tuve que lidiar con la poca voluntad de pagar de algún cliente que entraba en conflicto con el hecho de que había terminado encargos. Todo eso fue un estrés adicional puesto que no sabía como coordinarlo.

Pero a fin de cuentas fue un choque de realidad, porque por mucha película de Summers que veamos, no todo el mundo es bueno. Todo el mundo es más bien interesado y no hay nada de malo en ello desde luego, menos aún en el tema de negocios, pero te pueden traer fácilmente por la calle de la amargura.

A mí me interesa hacer páginas web, solucionar un problema a particulares y empresas y ellas por su parte tenían interes en que se lo hiciera.

Decidí darme de baja de autónomos y tener un tiempo para pensar. Replantear estrategias etc. Y me dí cuenta que mi caso no era el único ni mucho menos.

Muchos emprendedores pasan por ese mismo lapso. Hay gente que sigue endeudada, quién decide dejarlo todo  completamente desmotivado e incluso quien se reinventa y traslada sus experiencia al mundo bibliográfico como el caso de Laura López.

El mío no era exactamente ninguno de estos casos aunque tenía claro que mis sueños eran complicados de alcanzar desde un sueldo mileurista así que, en algún momento, tendría que volver a emprender, eso sí desde la experiencia previa de haber pasado por ello.

Por eso decidí reinspeccionarme y volver a replantearme en qué podía ayudar a los demás y que tendría que hacer para ello. Pero más importante aún, cual era mi máxima ambición y sueño y no dejarla de lado.

Cogí un trabajo por cuenta ajena y replanteándome mis tesis laborales decidí volver a emprender. Esta vez más que para ofrecer soluciones a medida, para ofrecer formación que se me da mucho mejor y es menos estresante (conoce tus fuertes y límites).

Pasos para desarrollar tu carrera autónoma:

¿Un trabajo por cuenta ajena debo coger?

Eso depende de tí, pero a mí personalmente me relajó bastante. No depender completamente de lo que ingresas vía autónomos sino que esto sea un extra a una asignación mensual, quita stress.

Yo personalmente me uní a una empresa en formación con un sueldo de apenas 1000 euros. Me daba un poco igual ya que no quería crecer en principio en base a esa empresa pero me permitía tener unos ingresos mensuales fijos y dedicar parte al tema de autónomos. Ya no dependía exclusivamente de lo que ingresaba de autónomos y estaba de mejor humor.

Tampoco me estresaba el tener que independizarme aunque lo hice a los pocos meses encuanto ví que el trabajo en la empresa esta seguía. Uno de mis temores era que no fuese bien.

Desarrollar un plan de negocio

Yo me lancé a lo loco y sobreviví unos meses sin plan específico de negocio, hay quien sobrevive años y quien no dura más allá del primer mes.

Después de mi experiencia he de decirte que ir sin plan de negocio es una locura, te puede salir bien o te puede salir mal. Ah y no vale con tener tan solo un esbozo mental como tenía yo.

El plan de negocio debe incluir estrategia de marketing, modelo de negocio, imagen que quieres transmitir y por supuesto el estudio de que tal proyecto es económicamente viable.

Cómo desarrollar el plan de negocio lo desarrollo más en mi libro “Leer antes de emprender”.

Invertir en tu formación

Con todo lo que había ganado hace unos meses decidí hacerme un curso en la escuela trazos de Diseño Gráfico. Diría que un pare de cursos al año no hacen daño.

Invertir en tu marca

Mi cliente potencial está en facebook, así que hago mucho uso de facebook ads. Para otros puede ser útil google Adwords que también uso y Twitter ads.

Emprender sin dinero

¿No tengo dinero, puedo emprender? 

Si tienes todo muy claro y quien te asesore si podrías lanzarte, puede que te vaya bien pero también que te vaya mal. Yo te aconsejaría tener otro curro por cuenta ajena y empezar poco a poco. No es que se necesite dinero para emprender, puedes empezar sin nada, pero necesitas al menos que mes a mes te sea rentable y eso implica depender de lo que ganas.

Si algo saco en positivo de mi primer intento de emprendimiento es que ahora sé todo lo que hice mal. Antes mucha gente me había dado consejos, me había leído muchos libros pero hasta que no te des de bruces con la realidad es probable que no espabiles, y menos si emprendes en solitario como fue mi caso.